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Por qué las aproximaciones existen y qué buscan
¿Qué sentido tiene premiar a un número que no ha salido? El de reconocer que estuvo a una unidad de salir. Las aproximaciones existen para que la frontera entre cobrar mucho y no cobrar nada no sea tan abrupta, y esa es toda su razón de ser.
Redacción · Lotería de Navidad: décimos y series
Una centena premia a otros noventa y nueve números a la vez.
La respuesta es sencilla, pero conviene desarrollarla, porque de ella se deducen varias cosas sobre cómo está pensado el reparto y por qué esta casilla concreta es la que más veces se queda sin comprobar de todo el cuadro.
¿Qué números las cobran exactamente?
El inmediatamente anterior y el inmediatamente posterior a cada uno de los tres premios mayores. Ni uno más: un número a dos posiciones de distancia no cobra nada por esta vía, aunque a simple vista parezca igual de cercano.
Conviene tener claro qué números las cobran antes del día del sorteo, porque es una comprobación que hay que hacer activamente. La lista oficial las recoge, pero nadie las canta en voz alta durante la mañana del 22 de diciembre.
¿Por qué existen y no simplemente más premios?
Porque resuelven un problema de diseño concreto. En un sorteo que premia coincidencias exactas, la diferencia entre el número premiado y el de al lado es de una unidad y de una cantidad enorme de dinero. Las aproximaciones suavizan ese salto sin desvirtuar el resultado.
Hay además una lógica de reparto geográfico. Los décimos consecutivos suelen venderse juntos, en el mismo cajón y a veces al mismo grupo de personas, así que premiar a los vecinos del número extraído extiende el efecto del premio al entorno inmediato de quien lo tiene.
La aproximación no premia el acierto: premia la cercanía. Es la única casilla del cuadro construida sobre esa idea junto con la centena.
¿En qué se diferencian de la centena?
En qué parte del número miran y a cuánta gente alcanzan. La aproximación mira la posición completa del número y premia a dos; la centena mira las tres primeras cifras y premia a un tramo entero.
| Aspecto | Aproximación | Centena |
|---|---|---|
| Qué mira | El número anterior y el posterior | Las tres primeras cifras |
| A cuántos alcanza | Dos números por premio | Un tramo de cien números |
| Importe relativo | Superior | Inferior |
| Cuándo se aplica | Solo a los tres premios mayores | Solo a los tres premios mayores |
Repasar la diferencia entre centena y aproximación, con ejemplo, es la forma más rápida de fijar la distinción, porque puestas una junto a otra sobre un número concreto se ven de inmediato.
¿Se pueden cobrar las dos a la vez?
No. Un número que es el anterior al premiado pertenece casi siempre también a su centena, y en ese caso prevalece la casilla de mayor rango, que es la aproximación. No se suman.
La regla general del cuadro funciona así en todos los solapamientos: entre categorías que compiten por el mismo número se aplica la mayor. La única excepción es el reintegro, que mira la última cifra y por eso se acumula siempre con lo que haya.
Números con aproximación por cada premio mayor
Premios que generan aproximaciones
Números en juego, del 00000 al 99999
Multiplicando las dos primeras cifras se obtiene el total de números que cobran por esta vía en toda la campaña: seis. Es una casilla estrecha, y ahí está su particularidad frente a las demás categorías derivadas.
¿Qué buscan, en el fondo?
Repartir el efecto del premio y, sobre todo, evitar el caso desagradable de quedarse a una unidad sin nada. Es una función más social que estadística: no mejora las probabilidades de nadie, pero cambia bastante la experiencia de quien tuvo el número de al lado.
Esa función encaja con el diseño general del sorteo, que ensancha deliberadamente la base del reparto en lugar de concentrarlo todo arriba. Las aproximaciones son la versión más fina de esa idea: alcanzan a poquísimos números, pero justamente a los que más cerca estuvieron.
La proximidad numérica al premio mayor, no el acierto.
A dos números por cada uno de los tres premios grandes.
Sumando y restando una unidad al número premiado.
Solo con el reintegro, si coincide la última cifra.
Por qué pasan tan desapercibidas
Porque exigen una comparación activa. Todas las demás casillas se resuelven leyendo el número propio y buscándolo; esta obliga a leer el premiado, hacer una operación mental y volver al propio.
A eso se suma que la conversación de diciembre no las menciona. Se habla del Gordo, a veces de la pedrea, casi nunca de las categorías intermedias. Quien no las conoce de antemano no las busca, y quien no las busca no las encuentra.
La comprobación, hecha con método, ocupa unos segundos por décimo:
- Anotar los tres números premiados en las categorías mayores.
- Sumar y restar una unidad a cada uno de ellos.
- Comparar el número propio con esas seis cifras resultantes.
- Comprobar aparte las tres primeras cifras, por si entra la centena.
- Revisar por último la cifra final, que se acumula con lo que haya.
El segundo paso es el que nadie hace y el que decide si esta casilla se detecta o se pierde. No requiere ninguna herramienta: basta con escribir los tres números en un papel y poner encima y debajo de cada uno el que le sigue y el que le precede.
Un apunte sobre las cantidades
Como en el resto del cuadro, conviene distinguir la cifra por serie de la que llega al décimo. Las tablas oficiales expresan las cuantías en la primera unidad, y la que corresponde a un décimo suelto es la décima parte.
Es el mismo desajuste que hace que la cifra que sale en televisión no es la que llega al bolsillo de quien tiene el papel, y afecta por igual a todas las categorías, de la más alta a la más modesta.
Hay una última precisión que ahorra disgustos: las aproximaciones no existen por debajo del tercer premio. Los cuartos y los quintos premian únicamente al número extraído, sin arrastrar a sus vecinos ni a su tramo de cien. Quien tenga el número contiguo a un cuarto premio no cobra nada por esa proximidad, y conviene saberlo para no buscar donde no hay.
Lo que conviene retener
Que son dos números por premio mayor, que se comprueban sumando y restando una unidad, que prevalecen sobre la centena cuando ambas coinciden y que se acumulan con el reintegro. Cuatro reglas y ninguna complicada.
Y que hay que buscarlas: son la casilla del cuadro que más veces se pierde por desconocimiento, no por mala suerte. Saber qué es la centena y a cuántos décimos alcanza completa el panorama de las categorías que premian sin haber salido.
Administraciones con local abierto, como Lotería Castillo, revisan todas las casillas al presentar el décimo, así que basta con llevarlo aunque uno no sepa por qué podría cobrar. Si quieres localizar un punto de venta cerca antes del sorteo, puedes buscar por población y comparar horarios.
Consulta qué números siguen disponibles antes de que se agoten.
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