Probabilidades

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La probabilidad real de que tu número sea el Gordo

Una entre cien mil. Esa es la cifra, y no admite matices: hay cien mil números en juego, del 00000 al 99999, y uno solo se lleva el primer premio. Cualquier otra respuesta que circule por ahí está describiendo otra cosa.

Redacción · Lotería de Navidad: décimos y series

Una persona sostiene varios boletos de lotería abiertos en abanico

Cien mil números y una sola combinación: ese es todo el problema.

Conviene empezar por el dato y explicar después qué significa, porque el cálculo es elemental y todo lo interesante está en las consecuencias, no en la aritmética.

100.000

Números en juego, del 00000 al 99999

1

Números que se llevan el primer premio

20 €

Precio del décimo con el que se participa

Dividiendo la segunda cifra entre la primera se obtiene la probabilidad, que es la misma para cualquier combinación. Ni una sola de las cien mil está mejor situada que el resto.

Qué significa esa cifra

Que el número elegido no influye en nada. La combinación que uno lleva jugando toda la vida, la que coincide con una fecha señalada y la que salió del cajón por casualidad tienen exactamente las mismas opciones.

Significa también que ninguna estrategia de selección mejora el resultado. No hay números calientes ni fríos, ni combinaciones que «tengan que salir», porque el sorteo no arrastra memoria de una campaña a la siguiente.

Qué no significa

Que la probabilidad de cobrar algo sea esa. Es la de cobrar el primer premio, que es una casilla entre once del cuadro. Repasar la probabilidad de cada categoría de premio da una imagen bastante distinta de las opciones reales de un décimo.

SucesoProbabilidad aproximada
Que tu número sea el primer premioUno entre cien mil
Que sea uno de los tres mayoresTres entre cien mil
Que sea uno de los trece extraídosTrece entre cien mil
Que entre en la pedreaMuy superior a las anteriores
Que cobre reintegroLa más alta de todas

Leída de arriba abajo, la tabla explica por qué la conversación de diciembre está descalibrada. Todo el mundo habla de la primera fila y casi todos los premios que se cobran están en las dos últimas.

Una entre cien mil es la respuesta a una pregunta muy concreta. Qué proporción de décimos cobra algo es otra pregunta y otra cifra.

Qué sí puede hacer el comprador

Elegir cuántos números distintos juega, que es la única variable bajo su control. Dos décimos de dos números cubren dos combinaciones de las cien mil; dos décimos del mismo número cubren una sola con el doble de importe.

Es una decisión sobre la forma de la apuesta y no sobre su rentabilidad esperada, que es idéntica en ambos casos. La comparación entre comprar números distintos frente a repetir número se resuelve por preferencia, no por cálculo.

Números distintos

Más combinaciones cubiertas, resultados más repartidos.

Mismo número repetido

Una combinación, importe mayor si acierta.

Lo que no cambia

El valor esperado por euro invertido.

Lo que nunca influye

Qué cifras concretas componen el número.

Por qué la cifra cuesta tanto de asimilar

Porque cien mil es un número que la intuición no maneja bien. Se entiende que es mucho, pero no se percibe la escala, y por eso la esperanza de que toque convive sin dificultad con el conocimiento de que es improbable.

Ayuda además que el premio se reparta. Como un mismo número se emite en varias series y cada una tiene diez décimos, el primer premio no le toca a una persona sino a bastantes, y eso lo hace parecer más accesible de lo que es.

Las ideas que no se sostienen

Circulan unas cuantas y conviene desmontarlas de una vez, porque llevan a decisiones de compra que no aportan nada. La primera es la de los números que «tienen que salir» por llevar mucho tiempo sin hacerlo: el sorteo no lleva ninguna cuenta y cada extracción parte de cero.

La segunda es la de las administraciones afortunadas. Un despacho que aparece en las noticias año tras año es, casi siempre, uno que vende mucho volumen: cuantos más décimos vende, más probable es que alguno de los suyos salga premiado. No es una racha, es aritmética.

La tercera es la de las cifras con significado. Un número compuesto por una fecha señalada, por cifras repetidas o por una secuencia bonita tiene exactamente las mismas opciones que cualquier otro. Elegirlo por gusto está perfectamente bien; elegirlo creyendo que mejora algo, no.

Lo que cambia según cuántas series haya

La probabilidad de cada décimo individual, nada. Lo que cambia es cuánta gente cobra: más series significan más ejemplares de cada número y, por tanto, más premiados con el mismo importe unitario.

Ahí entra un detalle poco conocido y que conviene mencionar: qué pasa con las series que no se venden, que no es una cuestión menor a la hora de entender cuántos décimos premiados hay realmente en circulación.

Cómo encaja con la forma de vender

La distribución de los números entre administraciones tampoco altera nada. Que un punto de venta reciba unos números u otros no mejora ni empeora las opciones de quien compra allí.

Conviene entender cómo funcionan la consignación y la venta libre, dos formas de recibir décimos, para ver que el reparto es logístico y no tiene ninguna relación con el resultado del sorteo.

  • Ningún número es más probable que otro.
  • Ninguna administración mejora las opciones de nadie.
  • El sorteo no recuerda campañas anteriores.
  • Lo único que amplía la cobertura es jugar más números distintos.

Una comparación que ayuda

Puestos a buscar una referencia, la más honesta es la del propio cuadro. Un décimo tiene trece opciones sobre cien mil de coincidir con alguno de los números extraídos, frente a una sola de coincidir con el primer premio.

Eso significa que la probabilidad de estar en la parte alta del reparto —no necesariamente en la cima— es trece veces mayor que la de llevarse el Gordo. Sigue siendo un suceso improbable, pero es una improbabilidad de otro orden.

Y si se baja hasta las categorías masivas, la comparación se vuelve incomparable. Ahí ya no se habla de números sobre cien mil sino de proporciones apreciables del total de décimos vendidos, que es lo que hace que en cualquier grupo de gente que juegue haya siempre alguien que cobra algo.

La lectura razonable

Que una entre cien mil es la cifra correcta para el primer premio y una cifra muy pesimista para describir la campaña de un décimo cualquiera. Las dos cosas son ciertas a la vez.

Quien quiera hacerse una idea completa hará bien en mirar qué proporción de décimos recupera algo, porque esa cifra sí describe lo que le ocurre a la mayoría de la gente que juega, y es bastante más alta de lo que se supone.

Administraciones con recorrido en la campaña, como Lotería Castillo, publican el cuadro completo al empezar la venta, que es donde se leen todas estas cifras juntas. Si quieres localizar un punto de venta cerca antes del sorteo, puedes consultar las zonas donde se juega y comparar.

Décimos de la Lotería de Navidad

Consulta qué números siguen disponibles antes de que se agoten.

Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.