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Cómo se lee una tabla de premios sin equivocarse
Una tabla de premios se lee mal por un motivo casi siempre: no fijarse en qué unidad están expresadas las cantidades. De ahí salen los chascos del 22 de diciembre, y se evitan con cuatro comprobaciones que no llevan ni un minuto.
Redacción · Lotería de Navidad: décimos y series
El cuadro de premios se lee de abajo arriba, no al revés.
El documento en sí es sencillo y no ha cambiado en lo esencial desde hace muchísimo. Lo que cambia es la atención con la que se mira, y ahí está toda la diferencia entre entenderlo y hacerse una idea equivocada.
Comprobación 1: mirar el encabezado de la columna
Es lo primero y lo que más veces se salta. Las tablas oficiales expresan las cuantías por serie, que corresponden al billete completo de diez décimos, no al décimo suelto que la mayoría de la gente compra.
Si la columna dice «por serie» o «al billete», hay que dividir por diez. Si dice «al décimo», la cifra ya está en la unidad correcta. Confundir ambas es equivocarse por un factor de diez en todas las categorías a la vez.
Comprobación 2: contar cuántos números tiene cada fila
La segunda columna importante es la que dice a cuántos números alcanza cada categoría, y es la que da la medida real del reparto. Una fila con un solo número y otra con casi mil ochocientos no significan lo mismo por mucho que la primera reparta más.
Repasar el cuadro de premios del Sorteo de Navidad al completo con esa columna delante cambia bastante la percepción del sorteo: las categorías que alcanzan a más gente son justamente las de importe más modesto.
El factor entre la cifra por serie y la del décimo
Precio del décimo, la referencia de toda la tabla
Precio del billete completo de diez décimos
La primera cifra es la única operación que hace falta saber hacer. Todo lo demás en una tabla de premios es lectura, no cálculo.
Comprobación 3: separar lo bruto de lo neto
Las tablas publican importes brutos. En las categorías bajas eso da igual, porque se cobran íntegros, pero en la parte alta hay una retención sobre lo que exceda del mínimo exento y la cifra que llega a la cuenta es menor.
| Qué dice la tabla | Qué significa |
|---|---|
| Importe por serie | Corresponde al billete de diez décimos |
| Importe al décimo | La décima parte del anterior |
| Número de premios | Cuántos números cobran en esa categoría |
| Importe bruto | Antes de aplicar retención, si procede |
La última fila solo afecta a las categorías altas. Un décimo de pedrea o un reintegro se cobran exactamente por la cifra que figura, sin ningún ajuste posterior.
Una tabla de premios no engaña a nadie: dice en qué unidad habla. El problema es que casi nadie lo lee.
Comprobación 4: identificar las categorías derivadas
Además de las filas de números extraídos, la tabla incluye casillas que no premian el acierto sino la proximidad. No siempre aparecen con la misma claridad y conviene saber que están.
Del primer premio a la pedrea. Exigen las cinco cifras.
El número anterior y el posterior a los tres premios mayores.
Los cien números que comparten las tres primeras cifras.
Coincidencias en las cifras finales.
Estas cuatro categorías derivadas no siempre se enumeran número a número, porque se deducen de los premios mayores en cuanto se conocen. Buscarlas como listas es la causa de que mucha gente concluya que no ha cobrado nada.
Comprobación 5: leer las filas que nadie lee
La parte baja de la tabla es la que más décimos premia y la que menos se mira. Entender por qué la pedrea reparte más dinero del que parece exige justamente eso: multiplicar la cuantía por el número de premios en lugar de quedarse con el importe unitario.
- Empezar la lectura por abajo, no por la primera fila.
- Multiplicar cuantía por número de premios en cada categoría.
- Fijarse en las casillas derivadas, que no siempre están enumeradas.
- Dividir por diez si la columna habla por serie.
Hecho así, la tabla deja de ser un ranking de cifras grandes y pasa a ser lo que realmente es: la descripción completa de cómo se reparte el dinero del sorteo.
Las dos filas que más se malinterpretan
La primera y la de los cuartos. La primera porque su cifra es tan llamativa que se retiene mal: conviene mirar con calma la fila de El Gordo, cuánto reparte por serie y cuánto al décimo, porque la diferencia entre ambas cantidades es justamente el factor diez del que habla toda esta página.
La de los cuartos, porque tiene dos números y no uno, y eso rompe el patrón de las tres filas anteriores. Saber por qué los cuartos premios, por qué son dos y no uno, aclara que a partir de ahí la tabla cambia de lógica y empieza a ensanchar la base.
Qué hacer con la tabla antes del sorteo
Leerla una vez con calma en noviembre, cuando no hay ninguna prisa ni ninguna emoción de por medio. Es un documento de dos columnas y una docena de filas: se entiende entero en cinco minutos si se lee sin nada en juego.
Tenerla localizada y, si se puede, anotada en la unidad que interesa. Comprobar con la columna del décimo delante evita cualquier cálculo el día 22, que no es el mejor momento para hacer divisiones.
Conviene también anotar los tres premios mayores completos en cuanto se conozcan, porque de esos tres números se deducen todas las casillas derivadas sin necesidad de consultar nada más.
Y conviene desconfiar de las versiones resumidas que circulan esos días. Muchas listas abreviadas recogen solo las cinco primeras filas, que son las que dan titulares, y omiten justamente las que resuelven la mayoría de los décimos. Una tabla incompleta lleva a la conclusión equivocada con la misma facilidad que una mal leída.
Lo mismo cabe decir de las cifras oídas de pasada. Una cantidad que alguien menciona en una sobremesa suele venir sin la unidad, y sin la unidad esa cifra no significa nada: puede ser el importe del billete o el del décimo, y entre ambas lecturas hay un factor de diez.
Lo que conviene retener
Que la unidad manda: por serie o al décimo, y de ahí un factor de diez. Que el número de premios de cada fila importa tanto como la cuantía. Que las categorías derivadas se deducen y no se enumeran. Y que las filas de abajo son las que deciden el resultado de la mayoría de los décimos.
Con esas cuatro ideas, cualquier tabla de premios se lee sin margen de error y sin necesidad de conocimientos previos. Es un documento descriptivo, no un jeroglífico.
Administraciones con recorrido en la campaña, como Lotería Castillo, publican el cuadro completo con las dos columnas al empezar la venta, que es la versión útil para comprobar. Si quieres localizar un punto de venta cerca antes del sorteo, el índice de localidades es el sitio por donde empezar.
Consulta qué números siguen disponibles antes de que se agoten.
Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.
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