Aproximaciones y centenas

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Las aproximaciones al Gordo: qué números las cobran

Dos números cobran aproximación al primer premio: el inmediatamente anterior y el inmediatamente posterior. Ninguno de los dos salió del bombo, y aun así ambos reciben una cantidad muy por encima de lo que costó el décimo.

Redacción · Lotería de Navidad: décimos y series

Boletos de lotería fotografiados de frente

Los números vecinos del Gordo cobran sin haber coincidido con él.

Sirva una escena de las que se repiten cada campaña. En una oficina, tres personas compran décimos consecutivos del cajón de la administración porque quedaban tres seguidos y les pareció gracioso llevárselos así. Sale el primer premio y es el del medio. Los otros dos dan por hecho que se han quedado sin nada y tardan un día entero en enterarse de que no.

Qué tenía cada uno de esos tres décimos

El del centro, el número extraído, con la cuantía correspondiente al primer premio. Los otros dos, la casilla de aproximación, que existe precisamente para reconocer esa proximidad de una cifra.

La cantidad no es simbólica ni mucho menos. Es una de las categorías intermedias del cuadro y multiplica ampliamente el desembolso, aunque quede muy por debajo de lo que cobra el número premiado. Los tres compañeros cobraron, no uno.

Por qué no se enteraron enseguida

Porque la aproximación es la casilla más difícil de detectar comprobando de oído. Nadie canta «y el anterior y el siguiente también cobran»: sale en la lista oficial, pero hay que saber que existe para buscarla.

Hay además un obstáculo mental. Al oír el número premiado, quien tiene uno distinto lo descarta de inmediato, aunque esa diferencia sea de una sola unidad. El cerebro compara y concluye «no es el mío» antes de que la idea de proximidad llegue a plantearse.

La aproximación premia estar al lado. Es la única casilla del cuadro donde no haber salido no impide cobrar.

Las cifras del caso

2

Números que cobran aproximación al primer premio

20 €

Lo que costó cada uno de los tres décimos

3 meses

Plazo para cobrar desde la fecha del sorteo

La primera cifra es la que conviene retener: son exactamente dos, ni uno más. El número que está a dos posiciones de distancia no cobra nada por esa vía, por muy cerca que parezca estar.

Qué habría pasado con otras combinaciones

El caso de la oficina es limpio porque los tres números eran consecutivos y el premiado quedó en medio. Otras disposiciones dan resultados distintos y conviene verlos, porque son igual de frecuentes.

SituaciónQué cobra ese décimo
Es el número extraídoLa cuantía del primer premio
Es el anterior o el posteriorAproximación
Comparte las tres primeras cifrasCentena
Coincide la última cifraReintegro, que se acumula
Está a dos o más posicionesNada por proximidad

La tercera fila introduce una casilla que en el caso de la oficina también se activó, aunque ninguno se dio cuenta. Los tres números compartían las tres primeras cifras con el premiado, así que la centena entraba en juego para todo el tramo.

Cómo se resuelve cuando coinciden varias casillas

La duda es razonable y aparece siempre en cuanto alguien descubre que su número encaja en más de un sitio. Si un décimo es a la vez el anterior al premiado y forma parte de su tramo de cien, ¿cobra las dos cosas o solo una? La respuesta está en el rango de cada categoría.

Con la regla general del cuadro: entre categorías que compiten por el mismo número prevalece la de mayor rango, y el reintegro se acumula aparte porque mira una cifra que ninguna otra utiliza.

El número extraído

Cobra su premio. La centena queda absorbida por ser de rango menor.

El anterior y el posterior

Cobran aproximación, que prevalece sobre la centena.

El resto del tramo de cien

Cobra centena, que es la casilla que les corresponde.

Cualquiera de ellos

Suma el reintegro si coincide la última cifra.

Ese esquema explica por qué un décimo que cobra por dos conceptos a la vez no es ninguna anomalía: es lo previsto cuando las casillas miran datos distintos del mismo número.

El reparto entre los tres compañeros

No hubo ninguno, y ahí está la parte más limpia del caso. Cada uno había comprado su décimo con su dinero, así que cada uno cobró lo suyo sin que hiciera falta acuerdo alguno.

Habría sido distinto si los tres décimos se hubieran comprado a escote y repartido después. En ese supuesto conviene tener claro cómo funciona un premio compartido, cómo se calcula la parte de cada uno, porque el importe se cobra en bloque y el reparto posterior es un asunto privado entre los participantes.

Lo que este caso tiene de general

Que comprar números consecutivos no es ni mejor ni peor estrategia que comprar números dispersos: la probabilidad de cada combinación es idéntica. Lo que sí hace es concentrar el resultado, porque si uno de ellos entra en las categorías altas, los otros entran también por proximidad.

Es una elección de forma, no de fondo. Quien compra consecutivos apuesta por que todo caiga junto; quien los compra dispersos reparte las opciones por el cuadro. Ninguna de las dos mejora las cuentas a largo plazo.

Dicho eso, el caso de la oficina ilustra bien una ventaja concreta de los consecutivos, y es de convivencia más que de dinero. Cuando el premio cae en un grupo que compró junto, lo hace sobre todos a la vez en algún grado, y eso evita la situación incómoda de que a uno le toque y a los de al lado no. Es la misma idea que sostiene la existencia de esta categoría, aplicada a una escala doméstica.

Qué comprobar para no quedarse fuera

La aproximación exige mirar el número premiado y compararlo con el propio sumando y restando una unidad. Es una operación mental de un segundo que casi nadie hace.

  • Esperar a que el escrutinio esté cerrado, no comprobar durante el sorteo.
  • Comparar el número propio con el premiado, no descartarlo por no ser igual.
  • Mirar también las tres primeras cifras, por si entra la centena.
  • Revisar la última cifra aparte, que se acumula siempre.

Merece la pena además saber qué es la centena y a cuántos décimos alcanza antes del día del sorteo, porque es la casilla que reparte a más gente de las derivadas y la que más pasa desapercibida junto con esta.

Y no solo con el primer premio. Existen también aproximaciones al segundo y al tercer premio, con sus propias cuantías y la misma mecánica, así que la comparación hay que hacerla tres veces y no una.

Administraciones con local abierto, como Lotería Castillo, comprueban todas estas casillas de una vez al presentar el décimo, sin que haga falta señalar por cuál se cree cobrar. Si quieres localizar un punto de venta cerca antes del sorteo, puedes consultar las zonas donde se juega y comparar.

Décimos de la Lotería de Navidad

Consulta qué números siguen disponibles antes de que se agoten.

Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.