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Por qué la pedrea reparte más dinero del que parece
¿Cómo puede una categoría de cien euros al décimo mover más dinero que las que reparten cientos de miles? Porque el dinero que reparte una categoría no es lo que cobra cada premiado, sino esa cifra multiplicada por la cantidad de décimos que la cobran, y en ese producto la pedrea gana por goleada.
Redacción · Lotería de Navidad: décimos y series
La pedrea es la categoría que más décimos premia y la que menos se mira.
La respuesta cabe en una línea, pero merece la pena desarrollarla, porque de ella se deducen varias cosas sobre cómo está construido el reparto y por qué la percepción popular del sorteo está tan desajustada respecto a los números.
¿De cuántos premios estamos hablando?
De 1.794 por serie. Es un dato que conviene tener presente antes de cualquier otra consideración, porque es el que sostiene todo el argumento. Saber qué es la pedrea y cuántos premios la componen sitúa esta categoría en su verdadera escala: no es un apéndice del cuadro, es su parte más voluminosa.
Frente a esos casi mil ochocientos números, las cinco categorías superiores suman trece entre todas: un primer premio, un segundo, un tercero, dos cuartos y ocho quintos. La desproporción no admite matices.
¿Y cuánto reparte cada uno?
Mil euros por serie, cien euros al décimo. Es una cifra modesta en términos individuales y por eso la categoría tiene mala prensa, pero es exactamente cinco veces lo que costó el papel.
Conviene tener claro cuánto se cobra con un décimo de pedrea antes de compararla con nada, porque parte de su reputación de premio menor viene de confundir la cifra por serie con la del décimo, igual que ocurre en las categorías altas.
Premios de pedrea en cada serie
Lo que reparte cada uno por serie
Lo que llega a cada décimo premiado
Multiplicando la primera cifra por la segunda se obtiene lo que la categoría reparte en una sola serie. Y como el sorteo se emite en varias series completas, esa cantidad vuelve a multiplicarse tantas veces como series haya en la campaña.
¿Por qué entonces nadie habla de ella?
Porque el interés se organiza en torno a lo excepcional y no a lo agregado. Un número que reparte cuatrocientos mil euros al décimo es una historia; mil ochocientos números que reparten cien es una estadística.
Hay además una razón histórica. Cuando el sorteo se seguía por la radio, la lista de pedrea era literalmente inseguible: nadie podía retener esas cifras al vuelo, y quien no compraba el escrutinio impreso se quedaba sin saber si le había tocado. La costumbre de ignorarla viene de entonces y ha sobrevivido a la causa que la produjo.
La pedrea no es la categoría que menos reparte: es la que menos reparte por persona y a más personas alcanza.
¿Cómo se compara con el resto del cuadro?
Poniendo las dos columnas que importan una al lado de la otra: cuántos números premia cada categoría y cuánto entrega a cada décimo. La comparación se explica sola.
| Categoría | Números premiados | Al décimo |
|---|---|---|
| Primer premio | 1 | 400.000 € |
| Segundo premio | 1 | 125.000 € |
| Cuartos premios | 2 | 20.000 € |
| Quintos premios | 8 | 6.000 € |
| Pedrea | 1.794 | 100 € |
Las dos columnas se mueven en sentido contrario, que es exactamente el diseño buscado. Cuanto más baja la cuantía, más se ensancha el número de premiados, hasta llegar a una base tan ancha que su total agregado compite con el de la cúspide.
¿Y si se cuentan también los reintegros?
Entonces la parte baja del cuadro crece todavía más. La devolución del importe alcanza a una proporción de décimos muy superior incluso a la de la pedrea, porque depende de una sola cifra y no del número completo.
Ahí conviene precisar una cosa: no es dinero nuevo que el sorteo añada al reparto, sino dinero que devuelve. Entender cómo se determina el reintegro aclara esa diferencia contable, aunque para quien lo cobra el efecto sea idéntico al de recibir veinte euros.
Cinco cifras exactas. Reparte 100 € al décimo a muchísimos números.
Una sola cifra. Devuelve los 20 € del décimo a una proporción enorme.
Coincidencias parciales con los tres primeros premios.
Trece números en total, con las cuantías que dan titulares.
Sumadas las tres primeras filas, se obtiene la parte del sorteo que alcanza a la inmensa mayoría de quienes juegan. La cuarta es la que ocupa la conversación entera.
Qué consecuencia práctica tiene todo esto
Una muy concreta: cambiar el orden en que se comprueba. Si la mayor parte de los décimos premiados lo están por categorías bajas, empezar por el primer premio es empezar por el final.
- Esperar a que el escrutinio esté cerrado, no comprobar durante el sorteo.
- Mirar primero la última cifra, que resuelve la casilla más frecuente.
- Buscar después el número en la lista de pedrea, que es la más numerosa.
- Dejar para el final las categorías de número único.
Hecho en ese orden, ningún décimo se queda a medio revisar. Hecho al revés, la mayoría de la gente abandona en el primer paso, que es además el que menos probabilidades tenía de dar algo.
Dónde encajan las categorías intermedias
Entre la base ancha y la cúspide estrecha están las que premian coincidencias parciales con los premios mayores. El ejemplo más conocido son las aproximaciones al Gordo, que premian a los números inmediatamente anterior y posterior sin que esos números hayan sido extraídos.
Esas categorías comparten con la pedrea la característica de pasar desapercibidas, aunque por otro motivo. No es que se ignoren por su importe, sino porque hay que saber que existen para buscarlas, y la lista no las señala con la misma claridad que a los premios grandes.
Un matiz sobre las series
Todo lo anterior está calculado sobre una serie, que es la unidad en la que se expresan las cuantías oficiales. Pero el sorteo se emite en varias series completas, y cada una contiene su propia pedrea con sus 1.794 premios.
Eso significa que la cifra agregada real de la categoría es la de una serie multiplicada por cuantas se hayan emitido en la campaña. El efecto se aplica por igual a todas las categorías, pero pesa mucho más abajo que arriba: multiplicar mil ochocientos premios por varias series da una cantidad de décimos premiados difícil de intuir.
De ahí se sigue algo que suele sorprender: cuantas más series se emiten, más gente cobra algo, aunque cada premio individual siga valiendo exactamente lo mismo. El número de series no reparte más por décimo, reparte a más décimos.
La respuesta, resumida
La pedrea reparte más dinero del que parece porque se la juzga por el importe individual y no por el total. Es un error de método, no de información: los datos están publicados y la multiplicación es elemental.
Corregir esa lectura no mejora las probabilidades de nadie, pero sí ajusta la expectativa. Una campaña normal no se decide en la cúspide del cuadro, se decide en la base, y ahí es donde conviene mirar.
Administraciones con local a pie de calle, como Lotería Castillo, abonan estos importes en el acto y sin trámite, que es la vía más rápida para las categorías pequeñas. Si quieres tener localizado un punto de venta cerca antes del sorteo, el índice de localidades es el sitio por donde empezar.
Consulta qué números siguen disponibles antes de que se agoten.
Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.
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