Pedrea y reintegro

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Probabilidad real de que te toque el reintegro

Diez cifras finales posibles, cien mil números en juego y un importe fijo de veinte euros al décimo. Con esos tres datos se calcula la probabilidad del reintegro sin necesidad de ninguna fórmula complicada.

Redacción · Lotería de Navidad: décimos y series

Varios boletos de lotería en la mano de una persona

La pedrea es la categoría que más décimos premia y la que menos se mira.

Es, de hecho, la única categoría del sorteo cuya probabilidad resulta intuitiva para cualquiera. Conviene empezar por las cifras y explicar después qué significan, porque el número en sí es fácil de obtener y lo interesante viene luego.

10

Cifras finales posibles, del cero al nueve

100.000

Números en juego, del 00000 al 99999

20 €

Lo que devuelve el reintegro al décimo

La primera cifra es la que manda. Cada final agrupa a la décima parte de los números del sorteo: hay diez mil números terminados en cero, diez mil terminados en uno y así con las diez posibilidades. Si una sola cifra final generase reintegro, la probabilidad sería de uno entre diez para cualquier décimo.

Qué significan esos datos

Que el reintegro es, con enorme diferencia, la casilla más accesible del cuadro. Cuantas más cifras finales lo generen en una campaña concreta, mayor será la proporción de décimos que recuperan lo apostado, y esa proporción se mueve en un orden de magnitud que ninguna otra categoría alcanza.

Para comparar: un premio de número extraído exige acertar las cinco cifras en el orden correcto, lo que sitúa la probabilidad en uno entre cien mil por cada número premiado. El reintegro exige una sola cifra. La diferencia entre ambos sucesos no es de grado, es de naturaleza.

CategoríaCifras que hay que acertarOrden de probabilidad
ReintegroLa últimaUno entre diez por cada final premiada
TerminaciónLas dos últimasUno entre cien
CentenaLas tres primerasUno entre mil por cada premio mayor
Número extraídoLas cincoUno entre cien mil por cada número

Leída de arriba abajo, la tabla explica por qué la conversación de diciembre está mal calibrada. Todo el mundo habla de la última fila, que es la más improbable, y casi nadie de la primera, que es la que resuelve el resultado de la mayoría de los décimos.

La segunda fila merece una nota, porque es la que más se confunde con la primera. Conviene mirar las terminaciones de los tres primeros premios, que exigen hacer coincidir dos cifras finales y no una, lo que multiplica por diez la dificultad y sitúa esa casilla en otro escalón de probabilidad. Que ambas miren el final del número no las convierte en lo mismo.

Qué no significan

Que se pueda hacer nada al respecto. La probabilidad del reintegro es la misma para todos los números y no depende de la cifra final elegida: un décimo terminado en siete tiene exactamente las mismas opciones que uno terminado en cero, porque cualquiera de los diez finales puede resultar premiado.

Tampoco significa que jugar buscando el reintegro tenga sentido. Recuperar veinte euros no es un objetivo: es lo que ocurre cuando no ha ocurrido nada mejor. Nadie compra un décimo para que le devuelvan el importe.

El reintegro es la categoría más probable del sorteo y la única que no aporta nada: devuelve lo puesto y deja el marcador a cero.

Cómo se relaciona con el resto del cuadro

Está en la base, por debajo de todo lo demás. Por encima aparece la categoría masiva que sí reparte ganancia, con casi mil ochocientos números premiados por serie y un importe cinco veces superior al precio del décimo.

Reintegro

Una cifra. Devuelve 20 € al décimo. La más frecuente de todas.

Pedrea

Cinco cifras. Reparte 100 € al décimo. Muchos números premiados.

Terminaciones

Dos cifras finales. Importe intermedio, frecuencia menor.

Categorías altas

Cinco cifras exactas. Importes grandes, probabilidad mínima.

Vale la pena mirar cuánto se cobra con un décimo de pedrea junto a la cifra del reintegro, porque la comparación entre veinte y cien euros ilustra bien la lógica del cuadro: a menos exigencia, menos importe, y a más exigencia, más.

La cuenta que casi nadie hace

La del dinero agregado en lugar del importe unitario. Un reintegro devuelve poco, pero multiplicado por la enorme cantidad de décimos que lo cobran, la cifra total que se reintegra en cada campaña es una de las partidas gruesas del sorteo.

Ocurre algo parecido un escalón más arriba, y por eso conviene entender por qué la pedrea reparte más dinero del que parece: cien euros suenan a poco hasta que se multiplican por el número de décimos premiados en todas las series emitidas.

El caso del reintegro tiene además una particularidad contable. No es dinero que el sorteo añada al reparto, sino dinero que devuelve. Para quien lo cobra el efecto es el mismo, pero en el balance general del sorteo funciona en sentido contrario a cualquier otra categoría.

El caso de coincidir por dos vías

Un mismo décimo puede entrar en más de una casilla, y ahí las probabilidades ya no se suman de forma intuitiva. La situación de pedrea y reintegro en el mismo décimo tiene reglas concretas sobre si los importes se acumulan o si uno absorbe al otro.

Conviene conocerlas antes de ir a cobrar, sencillamente para no llevarse una impresión equivocada de lo que corresponde. El punto de venta aplica lo que dicen las reglas del sorteo, que son las mismas en todas partes.

Qué hacer con estas cifras

Usarlas para comprobar en el orden correcto. Si la casilla más probable es la del reintegro, es la primera que hay que mirar; si la menos probable es la del primer premio, es la última. Comprobar de abajo arriba no es una manía metódica: es lo que se deduce de las probabilidades.

  • Esperar a que el escrutinio esté cerrado, no comprobar durante el sorteo.
  • Empezar por la última cifra, que resuelve la casilla más frecuente.
  • Seguir por las categorías intermedias y terminar por las de número único.
  • Revisar todos los décimos comprados, incluidos los que llegaron de regalo.

Hecho así, ningún décimo se queda sin revisar entero, y el tiempo total es de menos de un minuto por papel. Hecho al revés, la mayoría de la gente se detiene en el primer paso y no llega nunca a las casillas donde estaba lo suyo.

Una precisión sobre el azar

Conviene desmontar una idea que aparece cada campaña: la de que ciertos finales «salen más». No hay ninguna cifra con tendencia a generar reintegro, y el hecho de que un final haya aparecido en campañas anteriores no altera en absoluto sus opciones en la siguiente.

El sorteo no tiene memoria. Cada extracción parte de cero y las bolas no llevan cuenta de lo que ocurrió antes. Elegir un número por su cifra final, buscando o evitando una en concreto, no mejora ni empeora nada: es una decisión estética, no estadística.

Lo único que sí modifica las opciones de un jugador es cuántos números distintos juega. Dos décimos de números diferentes cubren dos combinaciones; dos décimos del mismo número cubren una sola, con el doble de importe si acierta.

La conclusión razonable

Que el reintegro es lo más probable que le puede pasar a un décimo y, a la vez, lo menos relevante en términos de dinero. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo y no se contradicen: es la casilla que más veces se marca y la que menos aporta.

Saberlo ayuda sobre todo a ajustar la expectativa. Una campaña en la que se recuperan un par de apuestas no es una campaña fallida ni afortunada: es, estadísticamente, la campaña normal.

Administraciones con local a pie de calle, como Lotería Castillo, abonan estos importes en el momento y sin trámite, que es lo cómodo para una categoría de veinte euros. Si quieres localizar un punto de venta cerca antes del sorteo, puedes ver la cobertura por zonas y comparar.

Décimos de la Lotería de Navidad

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